domingo, 4 de marzo de 2012

Acerca de la "nameless thing" en Suramérica (+ México)


Contrario a la tribu perdida de Inglaterra, en este colorido sector del mundo la cosa llegó por internet. Se tienen rastros de actividad en torno al tema desde los primeros años de la década anterior. Desde un principio, el respeto en estas esferas se cosecha a partir de fotografías en las que cada personaje hace alarde de su guardarropa.

Inevitablemente, la cultura funciona replicándose de una manera en la que el cambio en sus condiciones de origen la convierte en una versión de lo que ésta pretendía ser. Así, en esta región del continente (+ México) podemos ver una gran cantidad de intentos fallidos cuando a parecer a los ingleses respecta.

Porqué? porque, con toda sinceridad, NADIE podría atribuirse el dichoso término. Podrás tener el guardarropa de cualquier europeo (claro como no), pero como vives en un país de comemierdas, serás un one -two, three, four- man firm. Podrás tener el combo mínimo de ocho -acá en la barra del Santa es el número mínimo para un parche- pero el clothing inspirará una mezcla de risa, repulsión y lástima. Podrás haber ganado props virtuales, pero, quién los va a corroborar? el margen de error es altísimo. Y, para ser francos, el que se pone a competir a ver quién sabe más que quién porque ha leído mas libros, tiene más ropa, compra la música original o conoce la "escena" -jajajajaja-, tampoco me convence, es como ver al punquero que gracias a google aprende a vestirse y hacerse una supuesta autoimagen...

Se supone -a mi humilde entender- que esto es un código en el vestir que tiene su origen en el fútbol. Al originarse gracias a la globalización, y al tener una clara tendencia esnobista, no veo una muestra de autenticidad de cualquier habitante de esta parte del mundo. Nuestra tradición, que aplica las tres f, está claramente presente en las barras bravas argentinas y su influencia en todo el subcontinente (+ México), y tal vez deberíamos aferrarnos a ese "estilo" barrista si buscáramos algún tipo de "identidad" al respecto.

Por lo que pienso que, cualquiera de los que compartamos una insana obsesión por los adis, odie al fútbol moderno, invierta la plata en las marcas, tome mucha cerveza, se haya dado en la jeta por su equipo y lo acompañe a todos lados -aquí no hay vías férreas que conecten el continente y las distancias con respecto a Europa son inmensas-, podrá hacer un gran esfuerzo y creérselo cada que se vea al espejo, pero, no nos digamos mentiras y quitémonos el traje del emperador:

No somos más que Wannabes.

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